lunes, 24 de enero de 2011

Taínos


Los taínos eran uno de los grupos étnicos que habitaron las islas del Caribe. Pertenecían a la edad de la alfarería, del grupo neolítico. Originarios de las Antillas que fueron asimilados por los migrantes arahuacos procedentes de la costa oriental de Venezuela. La aparición por el arco antillano de los caribes, etnia más belicosa, los desplazó hacia las islas mayores como Cuba, Puerto Rico y La Española. Cuando los taínos llegaron al Caribe, éste ya estaba habitado por otros pueblos de origen arahuaco, como los igneris, y por otros más antiguos denominados arcaicos, como los guanahatebeyes.

A la llegada de los conquistadores españoles, los taínos eran el grupo indígena más numeroso del Caribe, del se estiman aproximadamente unos 230.000 individuos. Se encontraban en plena lucha por la defensa de sus territorios con los Caribes, que habían irrumpido por las Antillas Menores, las que ya estaban bajo su dominio por aquel entonces. La raza taína era especialmente pacífica, no obstante, no se dejaron someter por sus rivales caribeños. Referente a ellos encontramos en la Historia General de las Indias, obra de Fray Bartolomé de las Casas, que en el año 1508 habitaban la isla de La Española un número aproximado a 60.000 taínos, cantidad que se vio drásticamente mermada algunos años más tarde debido a la explotación y las enfermedades que sufrieron, para 1531 se reducían a 600. Su presencia también se dio en otras islas del Caribe, como Jamaica, donde permanecieron como grupo independiente, diferenciado, hasta al menos bien pasado el siglo XVIII, cuando estaban en pleno proceso de mestizaje con los europeos y africanos.

La situación socio-política de los taínos en 1492 se dividía en un gran número de cacicazgos de desigual extensión, en ocasiones tributarios unos de otros, que a su vez se dividían en cuatro clases sociales: los naborias, los nitaínos, los bohiques y el cacique. Su estructura era de carácter teocrático-guerrero, donde el cacique y bohique representaban a los poderes sobrenaturales del día y de la noche. El cronista Fernández de Oviedo nos dejó dicho que para entonces, la isla de La Española estaba dominada por cinco grandes caciques bajo los cuales gobernaban otros de menor importancia. A su llegada, los españoles fueron recibidos pacíficamente por los taínos, considerándolos como dioses llegados del cielo, al igual que otros pueblos del continente americano.

Taíno significa "bueno y noble". Las características evidentes de su lengua los sitúan parentalmente en el grupo de los arahuacos, perteneciente a las lenguas arahuacas de Sudamérica. Sin embargo, algunos investigadores han encontrado similitudes entre algunas de sus costumbres, tradiciones y creencias con los mayas de Yucatán y Guatemala. Prueba de la influencia cultural que percibieron de las regiones adyacentes, aunque no parece haber una relación lingüística importante entre la lengua de los taínos y las lenguas mayas.

La poligamia estaba bien considerada, especialmente entre los caciques, por sus estatus y sus relativas riquezas. Aunque no era muy frecuente esta práctica entre el pueblo, su justificación se apoyaba en el exceso de mujeres en edad núbil y por el deshonor que significaba para los taínos el no tener hijos. La lucha contra los Caribes ayudó a crecer la poligamia, especialmente por el número de bajas que se daban entre la población masculina y por la necesidad de mantener un elevado nivel de población. Los caciques tenían muchas mujeres, como por ejemplo Bohechio, que llegó a tener 30, pero eran consideradas mujeres de tratado. Las llamaban lieguas y tenían que ser vírgenes; las utilizaban para mantener la paz con los indios caribes.

La actividad económica de este pueblo indígena se basaba en la agricultura, desarrollada de su particular forma de cultivo en conucos, montones de tierra donde sembraban mandioca o yuca, maíz, maní, pimienta, piña, batata, algodón y tabaco; empleaban abonos y sistemas de riego. La inexistencia de grandes animales para la caza puso en primer término a pequeños roedores como las jutías, iguanas, pájaros y serpientes; sus técnicas de pesca eran variadas: anzuelos, redes, veneno, etc.

Las aldeas taínas se situaban en lugares cercanos al agua y construían dos tipos de casa. Las viviendas de los caciques recibían el nombre de caneyes, de formas rectangulares y con ventanas, eran grandes y pensadas para vivir muchas personas en ellas. Las casas del pueblo eran circulares y no tenían ventanas, las llamaban bohíos; todas se construían con hojas de hinea, que recogían en ríos y lagos, y madera de los árboles de capá prieto y canela cimarrona, el piso de tierra.

En cuestión religiosa, aunque los españoles crearon la excusa de que eran politeístas para que la Reina de España legalizara la esclavitud, sus creencias eran monoteístas. La divinidad principal era YaYa, que viene del término yara, lugar en lengua arahuaca taína; la primera Ya simboliza el mundo espiritual, y la segunda Ya el mundo material; el significado de YaYa es "Creador del mundo espiritual y del mundo material".

miércoles, 19 de enero de 2011

Siboneyes


Los siboneyes o ciboneyes eran uno de los tres pueblos indígenas que habitaron la isla de Cuba en la época prehispánica, corresponden a la edad de la piedra y se sabe que al menos su presencia en la isla se comenzó a dar hace más de 4500 años, fecha de la que se tienen pruebas arqueológicas. Los siboneyes, al igual que sus antecesores los guanahatebeyes y sus predecesores los tainos, llegaron a las islas del Caribe en migraciones procedentes de la América continental. Si la primera ruta se supone que fue desde las penínsulas de Florida y Yucatán, la segunda, al igual que la tercera, tiene su procedencia en Sudamérica, en la desembocadura del río Orinoco y en el norte de Venezuela.

La segunda migración, la que llevó a los siboneyes a las islas del Caribe, comenzó hace unos 5.000 años aproximadamente, en el mesolítico tardío, y se asentaron en la costa norte del occidente y centro de Cuba, además de La Española y las Antillas Menores. Este periodo de la prehistoria en el Caribe se caracteriza por grupos de recolectores, cazadores y pescadores, dominaban el fuego y conocían el tallado de la piedra sílex.

Los siboneyes eran una cultura superior a la de los guanahatebeyes, sin embargo, no conocían ni la alfarería ni la agricultura, pero también meramente inferior a la de los tainos, con los que convivieron en paz, según los relatos de los conquistadores, y aunque sin esclavizarlos sí sometidos a estos, digamos que existía un trueque de intereses. Así mismo los cronistas de la época nos dejaron escrito que le llamaban "indios viejos", los describían como tristes, tímidos y muy pacíficos. Cuando se consumó la Conquista sus supervivientes se refugiaron en los cayos más aislados y en la península más occidental de la isla, Guanahacabibes.

Siboney proviene del lenguaje arahuaco de los indios del Caribe. Cibo significa "piedra preciosa" y ney "gente"; "la gente de la piedra preciosa o perla". Sus viviendas estaban ubicadas a las orillas de los ríos, pantanos, ensenadas y bahías, por lo que levantaban las chozas sobre troncos de madera. Su alimentación era similar a la de las poblaciones anteriores: recogían uvas de playa, mamey, saona, hicacos, guanábanas, corozos, yuca, guáyica, etc. Por los concheros o yacimientos de conchas encontrados y estudiados se sabe que comían cangrejos, peces de mar y ríos, ostras y otros caracoles marinos; al igual que otros animales como tortugas, jutías, iguanas y roedores menores.

Los siboneyes conservaron algunas técnicas paleo-indias en cuanto a la utilización de las lascas de silex y sobre eso desarrollaron una industria lítica más elaborada en la talla de las piedras, especialmente en formas simétricas con acabados apreciables. También fabricaron grandes y pequeños morteros, majadores cónicos, rectangulares y cilíndricos; así mismo hachas de piedra mariposoides y de cuello. Otros objetos de piedra, como bolas de diferentes tamaños y cetros o dagas, son asociados a sus prácticas ceremoniales o funerarias. Los siboneyes tenían en común con los otros grupos indígenas su organización gentilicia matriarcal y dividían el trabajo por sexo y edades; su religión era animista y culto a los antepasados.

viernes, 14 de enero de 2011

Guanahatebeyes


Los guanahatebeyes eran uno de los tres pueblos que habitaban en la isla de Cuba a la llegada de Colón. Fueron también el primer grupo étnico o los primeros componentes indígenas que llegaron a la isla en la primera migración que se dio hacia el Caribe, allá por el 4.200 a.C. Se estima que la primera ruta migratoria fue en el mesolítico tardío, a través de Norteamérica hasta el litoral del Golfo de México y desde la Península de Florida, la de Yucatan o Centroamérica pasaron a la Isla de Pinos y a la parte occidental de la isla principal de Cuba, a la Península de Guanahacabibes. Estos grupos eran de cazadores paleolíticos de origen mongoloide.

La segunda migración tuvo lugar hace aproximadamente 4.500 años y procedían de Centro y Suramérica, con una fisonomía muy parecida a la del primer grupo. La tercera y cuarta etapa migratoria se fecha alrededor del siglo V a.C. y tenía como punto de partida Las Antillas. Su clasificación evolutiva de estos grupos humanos se establece en tres grupos distintos: el de la edad de concha, al que corresponden los guanahatebeyes; el de la edad de piedra, donde se incluye a los siboneyes, y el de la alfarería, que corresponde a los taínos. Los tres grupos compartían la misma organización en común, gentilicia matriarcal, donde el trabajo, el sexo y la edad marcaban las divisiones. Sus religiones eran animistas y el culto a sus antepasados.

Los datos que llegan a nuestros días por parte del padre dominico Fray Bartolomé de las Casas, respecto a los guanahatebeyes, dicen que se trataban de un grupo de primitivos en comparación con los otros indios que habitaban en la isla. También nos cuenta en sus escritos que vivían en cavernas y que se alimentaban solamente de raíces, insectos, de los perros mudos que habían en Cuba, cangrejos, frutas, etc. No trabajaban la tierra ni pescaban. El grupo étnico ya estaba al borde de la extinción cuando los españoles llegaron a la isla.

Los guanahatebeyes eran nómadas, cazadores y recolectores que utilizaban materiales naturales para fabricar sus herramientas, como piedras sin pulir, conchas o huesos de pescado. Debido a estos pocos instrumentos que se han encontrado, y que guardan una cierta relación o similitud con los de los primeros habitantes de Florida, se estima que llegaron a Cuba a través del Golfo de México.

Granberry y Vescelius (2004) sugieren que los escasos datos lingüísticos que sobreviven de las culturas del Caribe y los topónimos indican que estos inmigrantes tempranos fueron quizás hablantes de un idioma llamado ciguayo, que también tiene los orígenes en Centroamérica.

El conquistador de Cuba y primer gobernador español, Diego Velázquez, quedó sorprendido por el estilo de vida que llevaban los guanahatebeyes. Y dejó escrito sobre ellos: "¡Son salvajes! Sin casas y ciudades y comen solo la carne que son capaces de encontrar en los bosques, así como tortugas y peces".

En el "Manual de arqueología americana" de Henri Beuchat, podemos encontrar en relación a las poblaciones de Las Antillas: "Por otra parte, las investigaciones antropológicas han llevado al descubrimiento, en Puerto Rico y en Cuba, de cráneos antiguos que difieren mucho de los de los araguacos. Pertenecen quizá a la raza de los indios tekestas, llamados en Cuba guacanabibes, guanahabibes o guanahatebeyes, que los españoles encontraron, cuando el descubrimiento, en la parte occidental de Cuba. Estos indígenas eran salvajes y asustadizos. Se alimentaban de la caza, de tortugas de mar y de frutas y habitaban en cavernas".

domingo, 9 de enero de 2011

Iñeris


Corría el año de 1975 por el municipio de Ponce, Puerto Rico, cuando Luis Hernández merodeaba por la Vega de Tani buscando materia prima para elaborar su carbón. No hacía mucho tiempo que el huracán Eloisa había pasado muy cerca de Puerto Rico y la lluvia que provocó el fenómeno atmosférico hizo que la superficie de la tierra se erosionara y dejara al aire restos de una cultura indígena ya desaparecida. Los caracoles y los pedazos de ladrillo que habían quedado al descubierto fue el motivo que provocó en Luis el deseo de excavar la tierra por si ésta escondía algo más bajo ella. Pronto comenzaron a salir a la luz huesos, caracoles y fragmentos de vasija.

Atraído por la curiosidad, Luis, se interesó en secreto por los restos que había descubierto un año antes y la coincidencia hizo que contactara con la Sociedad Arqueológica de Sur Oeste, que buscaban lugares arqueológicos por el Barrio Tibes de Ponce. Luis Hernández les indicó el lugar y durante la excavación descubrieron que se trataba de los restos de un gran rectángulo que resultó ser la plaza principal de lo que actualmente se conoce como Centro Ceremonial Indígena Tibes.

Esta zona arqueológica de Tibes en Ponce reúne canchas de juego de pelota y centros ceremoniales que construyeron los iñeris. Por razones que se desconocen, estos constructores del lugar lo abandonaron allá por el año 600 y, aunque después, para el año 1.000 los tainos lo ocuparon, ha resultado ser una importantísima revelación para conocer algo más sobre esta cultura extinta y casi desconocida. La información proporcionada por este sitio nos ha dado a conocer aspectos importantes de sus costumbres, sobre sus ceremonias, sus hábitos alimenticios, estilos de cerámica y otros importantes apuntes culturales.

Los resultados de esas excavaciones arqueológicas han dado como fruto la evidencia de que los iñeris eran agricultores, cazadores y pescadores. Siendo la caza menor y la pesca con la recolección de moluscos marinos y la agricultura los componentes que combinaban su dieta, según los análisis llevados a cabo en los restos alimenticios encontrados. Lo relativo a la agricultura lo confirma los platos anchos de cerámica encontrados, conocidos como casabes, y que se usaban para cocinar el pan de harina de yuca, de lo que se deduce su cultivo por esta cultura.

Los iñeri o igneri fueron un grupo étnico de origen arahuaco, con procedencia de la cuenca del Orinoco, en el interior de Venezuela. Su presencia no sólo se dio en la isla de Puerto Rico, no llegaron directamente desde su origen venezolano, lo hicieron por mar y a través de las Antillas Menores. No fueron los primeros en habitar estas islas, en Puerto Rico lo hicieron antes que ellos los arcaicos, la cultura arcaica, que según se cree procedían de Centroamérica, ni los últimos, porque de tras de los iñeris llegaron los tainos. En las islas de Barlovento fueron precedidos por los ortoroides, de origen arahuaco al igual que ellos, y les desplazaron los caribes, que al contrario que los iñeris eran un pueblo agresivo y con raíces brasileñas.

Se calcula que a Dominica llegaron alrededor del año 400 y a St. Croix aproximadamente hacia el 650. Las características de su cerámica avanzada y su canoa hecha a mano nos hacen pensar que así fue, aunque también se supone que por este área su estancia fue breve. Al igual que en otros lugares, también en estas islas se han encontrado restos de su cultura, como fragmentos de vasijas, hachas de piedra, piedras talladas y tallados en concha. De igual modo llevaron su horticultura a las Antillas.


miércoles, 5 de enero de 2011

Caribes


Los caribes, caribales, kalinagos o galibi, tuvieron una importante presencia en el mar Caribe, pero al igual que a los arahuacos, erróneamente se les ha circunscrito a esta zona centroamericana. Su procedencia está clara que se sitúa en la parte sur del continente. A la llegada de los españoles los caribes tenían una distribución mucho más amplia, que comprendía el norte de Sudamérica y numerosos enclaves en el mar Caribe.

El término caribe sirvió de inspiración para nombrar a un territorio y mar de América, pero su dispersión hacia el sur abarcó a Colombia, Venezuela, Guyana, Surinan, Guayana Francesa, Brasil, Perú, Ecuador y hasta Argentina. Fueron uno de los primeros grupos en habitar las Antillas y de igual manera se extendieron por el norte del continente americano navegando por el Misisispi. Quizás, dos de los factores más importantes que se dieron para la expansión de los caribes fueron el uso de la navegación, tanto por mares como por cuencas fluviales, y la práctica de la exogamia.

En el siglo XV, a la llegada de los conquistadores, los caribe estaban en plena expansión territorial y en guerra contra los arahuacos, que habitaban la mayoría de las islas caribeñas pero que desde hacía varias generaciones habían empezado a ser colonizados por ellos. Los españoles no tardaron en comprobar cuál era la estrategia expansionista que llevaban a cabo los caribes, cuando en varios lugares encontraron comunidades mixtas, donde los hombres hablaban léxico caribe y las mujeres y los niños léxico arahuaco. Este detalle demostraba que no dejaban con vida a sus enemigos masculinos y promovían el mestizaje con las mujeres arahuacas.

También los españoles dieron cuenta de la ferocidad de los caribes, que navegaban bien organizados en sus curiaras, armados y dispuestos a enfrentarse a cualquier extraño que invadía sus territorios. Eran bravos guerreros en el cuerpo a cuerpo y esto les valió la fama de, además de salvajes como cualquier indígena, antropófagos sempiternos. Por parte de los europeos se les atribuyeron desmanes y atrocidades que fueron excusas suficientes como para cometer un verdadero genocidio allá por donde se los encontraban, como si el ir bajo la bandera real y la cristiandad les diera un derecho natural para ir en contra de sus vidas y sus propiedades.

El enfrentamiento directo con los españoles les fue reduciendo en número y desplazándolos en territorio, hasta quedar casi exterminados en el periodo colonial. Aún así, consiguieron mantenerse en algunas de las islas, como San Vicente, Dominica, Santa Lucía y Trinidad. Los caribes de San Vicente se habían mezclado con esclavos negros que huyeron de un barco inglés y en 1795 fueron deportados a la Isla de Roatán, en Honduras, donde hoy todavía viven sus descendientes los garífunas. En cambio, los ingleses no vieron tanta hostilidad por parte de los caribes en San Vicente, por lo que les permitieron permanecer en la isla. La resistencia que presentaron las comunidades caribe en Dominica les permitió conservar un grado de autonomía en el siglo XIX. Actualmente quedan unos 3.000 indígenas caribes en Dominica, aunque no queda ninguno que conozca su lengua, que fue declarada muerta desde 1920.

El vocablo caribe deriva del proto-caribe karipona, "hombre". Las lenguas caribe forman una familia lingüística, mutuamente incomprensibles entre sí, que consta en la actualidad de unas 30 lenguas derivadas del proto-caribe. Se le estima una antigüedad de aproximadamente 3.700 años. Si nos atendemos a la extensión geográfica que ocupaba en el tiempo del contacto entre los dos continentes, podríamos considerarla como una de las familias lingüísticas más grandes de América. Existen algunas teorías en las que engloban a esta familia dentro de una familia más grande llamada Yé-tupí-caribe, sin embargo, ese parentesco aún no está demostrado.

La descripción que sobre los caribes nos trasmiten las crónicas históricas es que se trataba de un pueblo practicante de la antropofagia. De la palabra karib, los conquistadores derivaron "caribelismo", que con el transcurrir de los años evolucionó hacia las palabras caníbal y canibalismo. Aunque todavía sobrevive la falsa teoría de que las herramientas de corte para los sacrificios humanos eran cuchillos de sílex, la realidad es que las evidentes pruebas arqueológicas demuestran que se fabricaban en oro y con el mango en forma de figura que representaba al cacique, como las utilizadas por la etnia caribe pijao, en Colombia. Los sacrificios humanos llevados a cabo con estas herramientas de grandes proporciones se realizaban con un movimiento de abajo a arriba, con la víctima inmovilizada hincada de rodillas o en pie. Un método que no decapitaba pero que dejaba marcas de las hojas en las primeras vértebras cervicales, como las encontradas en diferentes estudios forenses de osamentas en levantamientos arqueológicos.


martes, 4 de enero de 2011

Arahuacos


Arahuaco es el nombre genérico que recibía un grupo de pueblos indígenas que habitaban en el Mar Caribe cuando se dio el encuentro histórico oficial de las culturas de un lado y otro del Atlántico, de Europa y América. En el siglo XV las etnias arahuacas se extendían por una amplia zona caribeña, de la actual península de Florida y las Antillas, pasando por la costa sudamericana hasta el sur de Brasil. Sin embargo, esta situación geográfica no significa que los pueblos arahuacos fueran exclusivos de esta parte central del continente, sino que su difusión étnica se extendió hasta el extremo sur, hasta el noroeste de Argentina, a donde había llegado en el siglo XIV la parcialidad Chané. En el Mar Caribe eran cuatro los pueblos arahuacos asentados en sus islas: los taínos, que ocupaban las Antillas Mayores y Bahamas; los nepoya y suppoyo en Trinidad y los igneri en las Antillas Menores, antes de la llegada de los caribe, que vivían en la costa este de América del sur hasta Brasil.

La situación política y social por aquellos días en los que Colón llegó al Caribe no se puede describir como un remanso de paz, al igual que ocurría en la actual Centroamérica o República de México, las invasiones de unos pueblos por otros era una constante. Los caribe, considerados un pueblo más agresivo, habían irrumpido desde la costa sudamericana y se iban adentrando en la zona caribeña por las Antillas Menores. Cuando llegaron los españoles los taínos estaban sufriendo en sus territorios la invasión caribe y la esclavización de sus mujeres y niños. La llegada de los españoles, que debía suponer un acontecimiento positivo para los arahuacos si tenemos en cuenta la invasión que atravesaban, no hizo más que agravar la situación. Los españoles sustituyeron a los caribes en cuestión invasora y a esto se le añadió las enfermedades que llegaron de Europa, lo que propició que la población disminuyera drásticamente, hasta el punto de desaparecer en algunas regiones del Caribe, y por el contrario, en otros lugares se dio un fuerte proceso de mestizaje.

Cristóbal Colón los describió como un pueblo amistoso, que les llevaron a su llegada regalos como loros, pelotas de algodón y otras cosas, que ellos cambiaron por objetos de cristal y campanitas de los halcones. "De buen grado negociaron todo lo que ellos poseyeron... ellos no llevaban armas, y no las conocen, ya que les mostré una espada, ellos la tomaron por el borde y se cortaron por la ignorancia... Sus lanzas están hechas de madera. Con cincuenta hombres nosotros podríamos subyugarlos y hacerles hacer lo que quisiéramos"

Los arahuacos de las Antillas cultivaban y obtenían diversas cosechas en el conuco, un montón grande de tierra que inventaron para la agricultura. Embalaban el conuco con hojas, para prevenir la erosión del terreno y plantaban una gran variedad de semillas para asegurarse de que algo crecería. Su cultivo principal y alimento fundamental en sus dietas era la mandioca o yuca. También eran hábiles en la fabricación de embarcaciones, con las que llegaban al continente para comercializar con los pueblos mesoamericanos, como los mexicas y los mayas.

Las lenguas arahuacanas son originarias de Brasil y se expandieron por el Amazonas y la costa e islas del Caribe. En el siglo XV, a la llegada de los españoles, las lenguas arahuacas eran la familia de lenguas que más se hablaba en América del Sur.

Entre sus costumbres, los juegos y artesanías ocupaban gran parte de su tiempo. Uno de estos juegos que practicaban era el batú, un juego de pelota muy parecido al futból de hoy. El batú era de origen taíno y se desarrollaba en un terreno rectangular cercado con rocas. La bola o pelota se fabricaba con raíces y yerbas, confeccionando una masa redondeada y sólida, similar a la goma. El juego consistía en golpear la bola con todo el cuerpo a excepción de las manos, evitando que cayera en el suelo de su lado respectivo. Se puntuaba a la caída de la bola.



lunes, 3 de enero de 2011

Zutujiles


Los zutujiles, tzutujiles, zutuhiles o zotoniles, son un pueblo indígena de tradición maya que habita en Guatemala, en los departamentos de Sololá y Suchitepéquez. En Sololá se localizan en Santa María Visitación, San Pablo La Laguna, San Juan La Laguna, San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán y Paraje Pa Ko'k San Lucas Tolimán. En Suchitepéquez habitan los municipios de Chicacao y San Miguel Panán.

La historia precolombina de este grupo étnico la podemos encontrar en el Popol Vuh, libro sagrado de los quichés de Chichicastenango. En él nos dice que los zutujiles llegaron al lago Atitlán en los inicios del siglo XIII, procedentes de la ciudad de Tulán, lugar de donde salieron junto a sus hermanos los quiechés y los kakchiqueles. En el Popol Vuh aparecen nombrados como ajtziquinahay, "los de la caza del pájaro". Este término les viene en referencia a su gobernante principal, quien era el que realmente ostentaba el título de ajtziquinahay, atribuido a su linaje relacionado con un ave mitológica, cuyo nido, su templo, se situaba en la cima del cerro de Chutnamit, a los pies del volcán de San Pedro a la orilla del lago Atitlán. La ciudad establecida en el cerro Chutnamit es nombrada en el Popol Vuh como Ajtziquinahay, es por esta razón por lo que se le nombra de esta manera en el libro sagrado.

Cuenta la tradición de los zutujiles que a la llegada de Pedro de Alvarado, en 1524, y ante la inminente conquista, el ajtziquinahay huyó junto con la mayoría de los habitantes de la ciudad hacia las montañas cercanas. Allí se reunió con los jefes de los linajes de su pueblo y consultó en asamblea sobre las noticias que le llegaban, referentes a la crueldad con la que habían sido conquistados sus hermanos los quichés. Los zutujiles les habían ayudado enviándoles al guerrero zutujil Tepepul y sus hombres para luchar contra los españoles en la defensa de El Quiché, junto al capitán Tecún Umán, pero cayeron derrotados ante las tropas españolas.

El resultado de aquella reunión, tras realizar los rituales de invocación a sus oráculos, fue la de aceptar la soberanía del emperador Carlos V y al cristianismo como su nueva religión. Esto dio origen a la fundación del pueblo de Santiago Atitlán, advocando al santo guerrero que las tropas españolas llevaban como patrón, Santiago Matamoros, y el ajtziquinahay fue bautizado al cristianismo con el nombre de Pedro Ajtziquinahay. Desde entonces el grupo étnico es conocido con el nombre de su lengua, zutujil, y rinden culto al guerrero Santiago como nuevo nahual, espíritu protector, de Pedro Ajtziquinahay, señor de los zutujiles.

La palabra Tz'utujil proviene de Tz'utuj, que significa "flor de milpa", il es sufijo que indica abstracción. Otras versiones sitúan su procedencia en la palabra rutz'utujiil, que quiere decir "floreada de milpa", Aj Tz'utujil: "gente que proviene de la flor de maíz". El zutujil es un idioma perteneciente a la familia maya, se dividió del quiché en la rama oriental hace unos diez siglos, aproximadamente. Lo hablan en número cercano a las 100.000 personas.

Entre la producción económica de los zutujiles predomina la actividad agrícola y sus cultivos son especialmente de maíz y café en grandes extensiones, frijol, cebolla, maní y hortalizas en menor escala. En la parte sur tienen mayor importancia los cultivos de frutas y floristería, y en San Pablo La Laguna es el maguey, para la fabricación de lazos, morrales, redes, hamacas y otros productos. Sus artesanías son muy conocidas y apreciadas, manualidades de mostacilla, bordados a mano, telas típicas de diferentes colores y diseños milenarios, chumpas, pantalones típicos y otros. De igual manera son reconocidas sus pinturas artísticas, esculturas.

Sus creencias religiosas se basan en la fe católica y evangelista, sincretizadas con la religión maya. Entre sus ritos ancestrales tiene particular importancia el culto que realizan a la figura Rilaj Maam, "abuelo o abuela", conocido también como Maximón, una deidad de origen maya que se refiere al milenario culto a los nahuales en la mitología mesoamericana, un animal que se considera espíritu protector de cada persona.