viernes, 31 de diciembre de 2010

Zoques


Los zoques son un grupo étnico que habita en los estados mexicanos de Chiapas, Oaxaca y Tabasco. Cultural, geográfica y lingüísticamente tienen una relación de parentesco muy fuerte con los mixes y los popolucas.

Antiguamente, el territorio que acogía a este grupo indígena cruzaba las montañas del estado de Chiapas, especialmente por el norte, y llegó a ocupar gran parte del territorio quiché. Hacia el norte limitaba con el estado de Tabasco, Chontal y Ahualulco; con el territorio mames por el sur; con los mayas, quelenes y chiapanecos por el este y al oeste con los zapotecos. En la actualidad la cuestión geográfica de los zoques ha cambiado, se ha reducido. La mayor concentración se halla en un área de poco más de 3.000 km2. Principalmente en los municipios de Amatán, Coapilla, Copainalá, Chapultenengo, Francisco León, Ocotepec, Ostuacán, Pantepec, Rayón, Solosuchiapa, Tapalapa, Tapilula y Tecpatán. Otras poblaciones tradicionalmente zoques, como Chicoasén, Osumacinta, Tuxtia Gutiérrez, San Fernando y Ocozocoautla, han mermado sus pobladores y apenas quedan tradiciones que las identifiquen con la cultura zoque. Su territorio se ha reducido a la parte occidental de las Montañas del Norte, incluyendo el área volcánica del Chichón, y la transición entre éstas y la Llanura del Golfo.

Se estima que son descendientes de los olmecas, y que en la época prehispánica emigraron mayoritariamente hacia lo que actualmente se conoce como los estados de Chiapas y Oaxaca. Ocupaban parte del territorio del estado chiapaneco, donde prosperó su cultura, apoyada en las buenas relaciones de comercio que mantuvieron con los mexicas. Pero en 1484, aquella prosperidad floreciente que disfrutaban se apagó, cuando fueron invadidos y sometidos por los aztecas en el reinado de Ahuízotl. Después de conquistar Soconusco, el general Mexicano Tilótotl conquistó a los zoques, mames y quelenes, un dominio que tardaría 42 años en desaparecer, hasta la llegada de los conquistadores españoles. La nueva situación política y social, y la obligación a rendir tributo a sus invasores aztecas, provocaron el éxodo y se fueron extendiendo hacia el Istmo de Tehuantepec y el estado de Tabasco.

La ciudad de Quechula, actualmente sumergida bajo las aguas de la Presa Hidroeléctrica Netzahualcóyotl, fue la capital de una de las cuatro tribus principales en las que los zoques estaban divididos. Javepagcuay era la capital de la casta guerrera, que llegó a dominar los extensos valles de Ocozocuautla. Una tercera tribu tenía como sede la ciudad de Guateway, actualmente el pueblo de Magdalena, Coltipán Mezcalapa, y la cuarta fue la actual Cundacán, conocida antiguamente por el nombre de Zimatán.

Zimatán o Cimatán y Quechula o Cachula fueron las dos primeras poblaciones que cayeron en manos de los conquistadores españoles, bajo el mando del capitán Luis Marín. En 1524 Hernán Cortés envió a Marín a conquistar Chiapas, hasta llegar a Tzeputla, sobre el río Grijalva, en Mezcalapa. Seguidamente fue Quechula, en donde el cacique principal de los zoques le proporcionó fuerzas auxiliares para ayudarles en la conquista de Chiapa Nandalumí, la capital de los chiapanecos. Pero Marín continuó su marcha hacia Chamula y envió de regreso a los zoques a Quechula, no volviéndose los españoles a encontrar con ellos hasta 1527, cuando Diego de Mazariego llegó con una fuerza considerable a la capital zoque. En esta ocasión también le proporcionó el cacique un buen número de guerreros para la ocupación definitiva de la ciudad de Chiapas. Los chiapanecos cayeron derrotados y los zoques recuperaron el rancho Tulún, que anteriormente había pertenecido a los zoques y que más tarde se convertiría en el pueblo de Acapala, la ciudad de Tuxtla, actualmente Tuxtla Gutiérrez.

Luego se crearon las encomiendas y se estableció el reparto de los zoques entre los encomenderos, obligándoles al trabajo forzado y a excesivos tributos. Al igual que en otras partes de los territorios conquistados por los españoles, los zoques también se rebelaron contra las injustas situaciones a las que los tenían sometidos, pero los colonos consiguieron sofocar los intentos que se dieron. Las enfermedades, la explotación y las condiciones de miseria en las que vivían fueron las razones más importantes por las que mermaron el número de zoques.

Con la independencia de la República tampoco mejoraron sus condiciones de vida, que continuaron siendo explotados por los mestizos y criollos. Las nuevas leyes de reforma del siglo XIX tampoco les beneficiaron, pues fomentaron la concentración de la tierra en manos de grandes terratenientes que siguieron explotándolos en las grandes haciendas. La creación de los estados federados también les perjudicó, contribuyó a la fragmentación étnica, siendo la zoque una de las fragmentadas por la división de sus territorios, quedando dividida entre Chiapas, Oaxaca y Tabasco, dejando a su vez a los zoque-popolucas en el estado de Veracruz.

Los zoques de Chiapas se llaman a sí mismos O'depüt, "gente de palabra", y los Chimalapas Angpon, "los que hablan la lengua". Las lenguas zoqueanas constituyen un grupo lingüístico que pertenecen a la familia mixe-zoqueana, es la única lengua no mayense hablada en el estado de Chiapas. El zoque lo hablan alrededor de 100.000 personas y representan el 9% de los hablantes indígenas de México.

La agricultura es la principal actividad económica del grupo étnico, por lo general sus plantaciones son de maíz, frijol, chile, calabaza, café, cacao, pimienta, plátano, mamey, anoma y guayaba. Crían puercos y aves de corral en pequeñas cantidades para su alimentación.

Sus viviendas tradicionales se construyen con paredes de bajareque, techo de zacate y el piso de tierra. En estos nuevos tiempos que corren los hogares tradicionales solo se ven en las rancherías más alejadas de los núcleos urbanos, y en la actualidad se van construyendo con otros materiales como el cemento, ladrillo, piedra y lámina. Generalmente suelen ser rectangulares y cuentan con una sola habitación y un anexo más pequeño para cocina. También cuentan con un patio o solar donde cultivan árboles frutales, limones, naranjas, mangos, anomas, plátanos y flores y plantas para uso medicinal y culinario.

Las creencias religiosas de los zoques se las disputan tres opciones distintas: los católicos, los adventistas o protestantes y los que se reconocen como "costumbreros". El rechazo y la falta de reconocimiento de unos a otros propicia conflictos por la obtención de poder.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Zapotecos


Los zapotecas fueron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica en la época precolombina, que llegó a desarrollar un elevado nivel cultural, un sistema propio de escritura mediante jeroglíficos, el arte, la arquitectura, las matemáticas y la astrología en los calendarios. También tuvieron afinidades culturales con los olmecas, y más adelante con los teotihuacanos y mayas. Históricamente, el pueblo zapoteco ha habitado en el sur del estado de Oaxaca y en el istmo de Tehuantepec, México. En la actualidad los zapotecos no conforman una unidad homogénea, se dividen en cinco grupos principales: los istmeños, que habitan en el istmo de Tehuantepec; los serranos, que viven en la Sierra de Juárez; los de la Sierra del Sur; los de la Costa y los de los Valles Centrales.

En la etnohistoria de los zapotecos no se encuentra ninguna referencia respecto a su origen, al contrario de lo que ocurre con los restantes pueblos indígenas de Mesoamérica, que guardaban una tradición o leyenda sobre su emigración. Ellos se creían así mismos hijos de los dioses y que habían nacido directamente de las nubes. Por esta razón se autodenominaban binni záa o be'neza, que significa "gente que viene de las nubes". Sin embargo, la arqueología los hace más de este mundo y nos dice que, aproximadamente, entre los siglos XV y VI a.C., la cultura zapoteca tuvo un desarrollo urbanístico importante y que tenía como centro San José Mogote. Durante el año 800 a.C., los zapotecos se fueron estableciendo en los valles centrales del actual estado de Oaxaca y el centro ceremonial Monte Albán se convirtió en la ciudad más importante de la región, al tiempo que florecía en el centro de México Teotihuacan y en el sureste las ciudades mayas.

Los antiguos zapotecos eran sedentarios y vivían en asentamientos agrícolas, llegando a desarrollar una agricultura muy variada, cultivando varias especies de chile, frijoles, calabaza, cacao y maíz, el más importante de todos, que a principios del Periodo Clásico alimentaba a numerosas aldeas. Eran politeístas y el panteón de sus dioses estaba presidido por Pitao Cocijo, dios de la lluvia. Sus ritos religiosos estaban regulados por la jerarquía sacerdotal y entre ellos se incluían los sacrificios humanos. Para tener buenas cosechas rendían culto al sol, a la lluvia, a la tierra y al maíz. También adoraban a sus antepasados y rendían culto a los muertos, en la creencia de un mundo paradisiaco más allá de la vida.

Los restos arqueológicos de la antigua ciudad de Monte Albán dan fe del desarrollo de la cultura zapoteca en forma de edificios, estadios para el juego de pelota, magníficas tumbas y valiosos bellos objetos, entre ellos los de orfebrería y cerámica. Los habitantes, incluidos los que vivían en las aldeas, estaban obligados a pagar tributo en mercancía, como el maíz, guajolotes, miel y frijoles. Eran diestros en la elaboración de tejidos y alfarería.

Las grandes ciudades que construyeron los pueblos agrícolas de Mesoamérica, que se habitaron y crecieron durante varios siglos, fueron abandonándose y desapareciendo entre los años 700 y 800 d.C. Monte Albán se mantuvo y dominó como centro importante en los valles hasta finales del Periodo Clásico. Su esplendor se fue apagando entre los años 700 y 1200 d.C., sin embargo, la cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca, Tabasco y Veracruz. Monte Albán quedó en poder de los mixtecos, que llegaron del norte, y más tarde también se apoderaron de Mitla, otra de sus ciudades importantes. Por su parte, los zapotecos se hicieron con Tehuantepec y los huaves del golfo de Tehuantepec. A mediados del siglo XV, los mixtecos y zapotecos, estuvieron enfrentados por el control de las rutas comerciales hacia Chiapas, Veracruz y Guatemala, hasta que llegaron los españoles.

El origen del término zapoteca proviene del náhuatl, de los conquistadores aztecas que denominaron a este pueblo con el nombre de tzapotecatl, que quiere decir "habitantes del país del zapote". El idioma zapoteco pertenece a la familia zapotecana del grupo otomangue. Es un idioma tonal y existen diversas variantes de él. Nader menciona nueve grandes ramas: Sierra, El Rincón, Cajonos, Biseños, Istmeños, Del Valle, Lachiregui, Yohueche y Loxicha. Los zapotecos son el tercer grupo indígena en importancia de México, después de los nahuas y los mayas. Se calculan en número cercano a los 800.000 hablantes, que son bilingües.

La dispersión geográfica de sus componentes no permite generalizar en torno a sus economías, que en términos generales son agropecuarias, que combinan actividades de subsistencia y de mercado. Muchos descendientes zapotecos viven en los Estados Unidos, donde emigraron desde hace varias décadas, especialmente en Los Ángeles y en el Valle Central de California, donde han conseguido mantener sus propias tradiciones.

Actualmente la mayoría de los zapotecos practica la fe católica.



domingo, 26 de diciembre de 2010

Zacatecos


Los zacatecos eran una de las seis tribus chichimecas que habitaban en el norte de México, en la zona que los conquistadores españoles llamaron Aridoamérica, y que con el tiempo vino a darle nombre al estado que actualmente conocemos por Zacatecas. Del grupo chichimeca era una de las llamadas cuatro naciones principales, sin embargo, junto a la de los guachichiles, su cultura era de un grado inferior a la de los otro cuatro grupos: pames, guamares, tecuexes y caxcanes. Esa diferencia radicaba en que los cuatro últimos tenían adoratorios y conocían la agricultura.

Los zacatecos tenían al noreste a los guachichiles como vecinos; en el oeste su territorio limitaba, cerca de Durango, con la nación tepehuana, y al norte con los irritilas o tribus laguneras, hasta donde hoy se encuentran Cuencamé y Parras. En Malpaís se localizaban sus centros poblacionales más importantes, alrededor del Peñón Blanco y del Cerro de la Bufa; y en parte del estado de Jalisco, en Mezquitic.

El zacateco era un pueblo guerrero, valientes y denodados, y célebres flecheros. Las primeras referencias que se encuentran en las crónicas de la época de la conquista hablan de que andaban desnudos, que solamente llevaban "medias calzas de perro", de la rodilla al tobillo, para protegerse de la vegetación. Esta característica de desnudez estaba generalizada entre todas las tribus chichimecas, aunque algunos de los grupos se cubrían con pieles.

La cultura zacateca se considera extinta, aunque tienen muchos descendientes directos, que viven en grandes concentraciones en los estados de Zacatecas y Durango, y debido a la emigración en grandes ciudades norteamericanas como Los Ángeles, Dallas y Chicago. Sus tradiciones se han ido perdiendo por distintas razones, por el mestizaje y la asimilación de otras costumbres mexicanas principalmente.

La palabra Zacatecas es un vocablo náhuatl, que significa "habitante de la tierra donde abunda el zacate". Deriva del vocablo zacatl, que quiere decir "hierba, junco, grama" y del locativo co. El resultado da origen al término Zacatécatl que traducido quiere decir "habitante de zacatlan". La desaparición de su lenguaje tampoco favorece una identificación exhaustiva, aunque se cree que su idioma perteneció a la familia lingüística uto-azteca.

Los zacatecos eran principalmente nómadas y carecían de modo de vida agrícola, al contrario que otros grupos como los tecuexes, pames, guamares y caxcanes, de lo que no se tiene conocimiento es de cómo llegó hasta ellos, aunque bien pudiera deberse a la influencia de sus vecinos los otomíes y los tarascos. Eran cazadores y recolectores de frutos silvestres, se alimentaban de tunas, semillas, raíces, dátiles y mezquite, con el que elaboraban una especie de pan que conservaban para épocas de escasez; también de la caza de conejos y de ranas y peces. El trueque con otros grupos, especialmente con los que practicaban la agricultura, les permitía otro tipos de alimentos, y el intercambio de utensilios domésticos, artesanías, alfarerías y otros productos.

Respecto a sus costumbres religiosas, según Powell, rendían culto a cuerpos celestiales como el sol y la luna, y cierta adoración por algunos animales. También, referente a sus dioses, los cronistas de la época opinaban de esta manera: "creen como descreen y no adoran ni aún han adorado a Dios conocido, sino hoy una piedra que hallan o hacen, y mañana otra diferente figura y ordinariamente de animales, sin permanecer en ninguna".


*consultar Chichimecas

sábado, 25 de diciembre de 2010

Yaquis


El territorio que tradicionalmente ocupaba el pueblo Yaqui se extendía por una larga franja costera y de valle al sureste estado de Sonora, México, desde la ribera sur del río Yaqui hasta el cerro Tetakawi, al norte de la actual ciudad de Guaymas. El territorio comprende tres zonas claramente diferenciadas: la serrana de la Sierra del Bacatete; la pesquera de Guásimas y Bahía de Lobos y la de cultivo en el valle de la ribera del río Yaqui.

Los yaquis se denominan así mismo, junto con los mayos, como yoremes, que significa "hombres o personas". Es la etnia indígena más representativa del estado de Sonora, se calculan en un número cercano a los 33.000 componentes, y se caracterizan por el fuerte apego que tienen a su tierra y a sus tradiciones ancestrales. La prueba de ello queda reflejada en su historia, en las guerras que libraron por su supervivencia como pueblo durante más de 50 años. Bajo la dictadura de Porfirio Díaz, a finales del siglo XIX. Fueron perseguidos cruelmente y muchos de ellos deportados a las plantaciones de Yucatán y Quintana Roo, con el tiempo algunos regresaron a sus tierras y otros, tratando de huir del gobierno mexicano, emigraron al otro lado de la frontera con Estados Unidos, a Arizona, donde actualmente el gobierno estadounidense los reconoce como tribu a los 8.000 componentes de la etnia que allí viven.

El idioma yaqui o Jiak Nokpo forma parte del dialecto cáhita, compuesto de tres lenguas, mayo, yaqui y el desaparecido tehueco. El cáhita a su vez pertenece al grupo lingüístico yuco-azteca.

Según algunos estudios etnohistóricos, al grupo cáhita pertenecían 23 núcleos que provenían del río Gila. Se calcula el año 1.300, aproximadamente, como la fecha en la que llegaron al territorio de Sonora. En la época colonial nos tenemos que remontar a 1.607, año en el que tuvieron el primer contacto con los españoles. La historia cuenta que fue Diego Martines de Hurdaide, quien persiguiendo a los mayos, entró en el territorio yaqui. Pero como ya se entiende, para los conquistadores pocas diferencias existirían entre unos y otros, si tenemos en cuenta que lo único importante para los españoles era someter a todos los indígenas. Pese a todo, no parece que resultara como pretendían, o al menos en un principio, porque fueron los yaquis los que sorprendieron a los españoles rodeándolos. Sin embargo, fue gracias a un ardid de Diego Martines de Hurdaide por lo que consiguieron escapar. Desde ese encuentro los yaquis comenzaron a llamar a los españoles con el apodo de yori, los que no respetan la ley tradicional.

Tres años más tarde, después de comprobar los beneficios que encontraron sus vecinos los mayos tras los acuerdos con los conquistadores, fueron ellos los que solicitaron los acuerdos de paz y la llegada de los misioneros jesuitas. En 1.607 llegaron los dos primeros, Fray Andrés Pérez de Rivas y Fray Tomás Basilio, con quienes coincidió un largo periodo de paz. Los congregaron en ocho pueblos y los introdujeron en la ganadería y en algunos cultivos que llevaron de Europa, como el trigo, la vid y las legumbres y a la vez mejoraron sus siembras. Sin duda la evangelización llevada a cabo por los jesuitas dio su resultado, pues hasta la actualidad se mantienen los ritos tal como les enseñaron en el siglo XVII.

No obstante, la llegada de los españoles al continente provocó muchos conflictos, especialmente por la actitud que emprendieron arrebatándoles las tierras a los indígenas, uno de los temas más vergonzosos del proceso de colonización, y en 1.740 surgió el primer levantamiento, junto con los mayos, pimas y ópatas, cuando los blancos pretendieron apoderarse de sus tierras fértiles y usarlos como mano de obra barata. Tras este episodio vendría otro desencuentro, cuando en 1.767 la Corona Española expulsó a los jesuitas de los territorios. Una expulsión que no sentó nada bien a los yaquis, que ante la inconformidad rompieron los acuerdos de paz. Para sofocar el descontento enviaron a los franciscanos como sustitutos, pero no fue suficiente, los yaquis continuaron en rebeldía.

Ya en el siglo XIX, no participaron en la guerra de la independencia, al considerar que no era su guerra, pues se sentían un pueblo independiente. Sin embargo, este siglo resultaría uno de los más negativos para el grupo étnico, cuando en el último tercio surgió la Guerra del Yaqui. Fue una respuesta a la convocatoria abierta para colonizar, por parte del gobierno mexicano, las tierras de los valles del Yaqui y del Mayo. Ni que decir tiene que los indígenas se levantaron en armas en defensa de sus territorios y de su autonomía, pero la batalla de Mazocoba, en 1.900. Fue determinante en la derrota de los yaquis, donde murieron cientos de ellos y más de 300 mujeres y niños fueron hechos prisioneros por el ejército mexicano. A partir de ese momento comenzó la deportación a Yucatan y Quintana Roo, manteniéndose constante hasta 1.911, año en el que comenzaron a regresar de una manera paulatina. Fue durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando concedieron y ratificaron a la etnia el dominio de sus tierras

La vivienda tradicional de los yaquis es una estructura de carrizo y adobe, techo de palma, a dos aguas, y suelo de tierra. En la actualidad el cemento y la lámina está tomando protagonismo, cuentan con electricidad, agua potable, teléfono e Internet. Sus economías se apoyan en la ganadería y en los cultivos de trigo, cártamo, soya, alfalfa y hortalizas; también la pesca y la artesanía tienen una relevancia significativa en sus economías.

Los yaquis profesan la religión católica, sincretizada e inculturada con sus tradiciones ancestrales. Poseen un alto sentido de la religiosidad y está presente en gran parte de sus actividades, entre las que sobresale la Danza del Venado, una ejecución simbólica de la caza de este animal, que ha tomado relevancia internacional por su riqueza estética.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Xincas


El Xinca es un pueblo indígena de Guatemala, que vive disperso entre los departamentos de Santa Rosa, en el sur, y Jalapa y Jutiapa en el oriente. Se podría decir de esta etnia que está en fase de extinción. No se calcula con exactitud el número de ellos, se estima que son alrededor de doscientas personas las que componen el grupo indígena, la mayoría ancianos, aunque también se especula con que pueden ser algunos miles los descendientes directos. Es el único grupo étnico de la región que no desciende de los mayas.

Respecto a su origen se cree que proceden de Sudamérica, de las culturas andinas, con las que en la época prehispánica tenían mucha actividad comercial los mayas y los aztecas. Esta teoría sitúa su emigración por la costa del Pacífico, de esta posibilidad existen algunas evidencias históricas, como el descubrimiento en Guatemala de los restos de lo que fueron embarcaciones hechas con juncos, propias del lago Titicaca, o de la existencia de vocablos quechuas en la lengua xinca.

Los primeros datos históricos que recogen la existencia del pueblo xinca se encuentran en la Carta de Relación que Pedro de Alvarado escribió a Hernán Cortés en julio de 1524. Según las investigadoras Mayra Barrios y Dalila Gaitán, en esa carta, "el jefe de la expedición conquistadora mencionó que, después de haber vencido a los pipiles en el reino de Escuintepec, actual Escuintla, siguio su camino a Cuzcutlan por el suroeste y se encontró con Atiepac (pueblo después conocido como Atiquipaque) con un idioma y gente diferente a los pipiles.

Cuando los castellanos entraron en contacto con los nativos, fueron recibidos en paz, pero al terminar la jornada el pueblo quedó abandonado; los pobladores de Tacuilula y Taxisco imitaron a sus vecinos. En Nancendelan (llamada después Nancintla) se produjo una escaramuza seria".

El señorío xinca se extendía desde el Pacífico hasta las montañas de Jalapa. Respecto a esta etnia, el cronista Bernal Días del Castillo dice que: "fue uno de los pueblos que ofreció mayor resistencia en la conquista. Los xincas fueron finalmente derrotados por los españoles y fueron confinados a ser esclavos. Fueron obligados a acompañar a Pedro de Alvarado en su conquista en lo que hoy en día se conoce como El Salvador". De este hecho histórico deriva el nombre del pueblo, el río y el puente "Los Esclavos", en el municipio de Cuilapa, Santa Rosa.

A partir de esa fecha, 1575, se fue acelerando el proceso de extinción de la población xinca, principalmente por el traslado de sus componentes a otros lugares y la hispanización gradual que sufrieron.

El xinca es el único idioma de la región cuyo origen no se remonta a los antiguos mayas, está gravemente amenazado de desaparición, pues las personas que lo hablan están entre los 100 y los 250. Los estudios recientes llevados acabo al respecto ponen de relieve que la lengua xinca es hablada en siete municipios y una aldea de Santa Rosa y Juitapa.

Las llamadas lenguas xincas es un grupo de cuatro lenguas habladas por este pueblo. Las cuatro están tan estrechamente emparentadas que en ocasiones se las considera una sola lengua. Todas las variedades de este idioma se hablan en Guatemala, antiguamente se hablaban en un área mucho más amplia, llegando incluso hasta Honduras y El Salvador.

Los xincas poseen un calendario sagrado de 20 días, llamado Cholq'ij (Tzolkin en maya yucateco), que simboliza los diez dedos de las manos y los diez dedos de los pies. Estos 20 días forman una ley que controla la vida del ser humano, desde su concepción hasta su muerte.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Embera-Wounaan


La comarca indígena Emberá-Wounaan está ubicada en la provincia de Darién, Panamá. Creada en 1983 a partir de dos enclaves, específicamente de los distritos de Chepigana y Pinogana. El nombre dado a la comarca, cuya capital es Unión Chocó, tiene su origen en los dos grupos étnicos que la habitan, los emberás y los wounaan, su extensión es de 4.383,5 kilómetros cuadrados y tiene una población cercana a los 9.450 habitantes, pertenecientes en su mayoría a estas dos etnias indígenas.

Los territorios que habitan los wounaan son los de las áreas del Darién, diseminados por las orillas de los ríos Chucunaque, Tuira, Balsas, Chico, Jaqué, Sambú y Río Bagre; por su parte, los emberás lo hacen en las orillas del Río Chagres, Mocambo Abajo, San Antonio, Gamboa y Emberá Gatún. Sus procedencias se sitúan más al sur de la frontera panameña con Colombia, país donde también habitan componentes de estas dos etnia y en mayor número. Los wounaan son en su totalidad aproximadamente unas 20.000 personas, de las cuales 14.200 viven en Colombia y el resto en Panamá; la etnia emberá la componen unas 60.000 personas, distribuidas por, además de Panamá, Colombia, Ecuador y el sur de Costa Rica.

Los últimos estudios referentes a la historia de estos dos pueblos indígenas dan como posible referencia a Brasil, de donde se supone que provienen. Sin embargo, es desde la región del Choco, en Colombia, desde donde llegaron al istmo alrededor del siglo XVIII. A estos nativos procedentes de Sudamérica se les conocía durante la época colonial con otros nombres, como: Citares, Zirambiraes, Citabiraes, Chocoes y otros más.

Los emberás hablan su propio idioma, cuyo nombre es el mismo que recibe la etnia, Emberá, que significa "la gente del maíz"; la lengua que hablan los wounaan recibe el nombre de Maach meu. Los dos idiomas pertenecen a la familia Chocó, a la que algunos lingüistas agrupan en una macrofamilia con las lenguas caribe.

Las actividades productivas en la forma de vida de los emberás son: la horticultura itinerante de tumba y pudre, y la pesca, junto a la caza y la recolección. La economía de los wounaan es prácticamente calcada a la de los emberás, también practican la agricultura itinerante de tumba y pudre, cuyos cultivos son el maíz, plátano y caña de azúcar, además de la yuca, mafafa, frijol y arroz. La pesca y la recolección también forman parte de su dieta; la cestería que elaboran es de merecido reconocimiento.

La vivienda tradicional de los wounaan y los emberás es el tambo, construcción circular de techo cónico, cubierta de paja de hojas de palma. Normalmente es ocupada por una familia extensa que se agrupa en torno al jefe de familia, sus hijas casadas y los esposos de estas. En la actualidad se va introduciendo la costumbre de casas rectangulares de madera que, al igual que los tambos, se construyen sobre pilotes a una altura conveniente para evitar las inundaciones.

Sus familias son monógamas y, aunque prefieren el matrimonio con miembros de su propia tribu, también los hay mezclados con grupos no indígenas. Los curanderos o jaibaneses ocupan un papel importante dentro de las comunidades emberás, al igual que entre los wounaan el benhuna o chamán, que cumple un importante papel como guía espiritual, que se conciben ligados a la naturaleza y que pueden controlar la salud y la enfermedad.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Uspantekos


El pueblo indígena Uspanteko tiene su localización geográfica en el municipio de San Miguel Uspantán, perteneciente al departamento de El Quiché, Guatemala. Existen varias teorías referentes al origen del nombre Uspantán, que identifica no solo al sitio donde habitan sino también a los componentes de esta etnia maya y a su idioma.

Dos de esas versiones, las más conocidas, tienen relación con el náhuatl. Una de ellas cuenta que el nombre viene del vocablo "Uz-pant-tlán". "Uz" es un pájaro parecido al gorrión; "pant" significa muralla y "tlán" "lugar de". La otra teoría asegura que fueron los indios mexicanos los que designaron a esta región con dicho nombre, en el tiempo de la conquista, cuando acompañaban a los españoles como guías o tropas auxiliares. Tanto una teoría como la otra bien pudieran formar parte de la misma, si tenemos en cuenta los datos que se enviaron a España para verificar la conquista de Uspantán, en 1693, confirmando Fray Amaro Fernández la existencia de las ruinas de un pueblo ya abandonado pero rodeado de una gran muralla.

La raíz de esta teoría también podemos encontrarla en el nombre utilizado anterior a la llegada de los españoles, "Tz'unun kaab", "tz'unun" es una especie de gorrión y "kaab" significa "dulce". Entre los dos nombres podemos encontrar la coincidencia de gorrión y muralla. Buscando otras posibilidades añadidas, algunos historiadores sugieren que pudiera ser que la muralla estuviera decorada con figuras de gorriones o la posibilidad de que se le adjudicara gorrión a las murallas.

No obstante, bien pudiera tener su origen alejado del náhuatl, si nos apoyamos en una versión popular que no tiene base literaria. Es la que se sostiene en los nativos más ancianos, que continúan llamando a Uspantán "Tz'unun kaab". En este caso su base estaría en el vocablo K'iché "Utz-patán", "Utz" que significa "buen o bueno" y "Patán", "cargo u oficio". El resultado sería "Buen oficio" y podría referirse a "gente trabajadora".

La cultura de los uspantekos tiene su origen en el preclásico, entre los años 500 y 600 a.C. y se conoce la localización del primer asentamiento que fundaron, en "Li Tz'aaq", San Siguán, lo que hoy es el cementerio que corresponde a las aldeas de Chijan, Pericón y Las Doncellas. Más tarde se asentaron en Cunén, Xek'ixtun", y posteriormente en el cerro de "Kaquljaw", de donde se trasladaron a la ciudad de "Chi Ama'g", "Orilla del Pueblo".

Pronto se fueron expandiendo y asentándose en lo que hoy son las aldeas de Calanté, Chiyutales y El Caracolito. Por último se ubicaron en la actual Uspantán, no sin antes haber dejado vestigios de su pasado a su paso por lugares como El Pinal, Chipaj, Cholá, Quizachal y Tierra Blanca, donde existía el templo Najtijaa .

En el año 1529 se llevó a cabo la primera expedición para conquistar a los uspantekos, últimos pueblos indígenas que quedaban por conquistar, junto a los ixiles, después de la derrota del Reino de Guamarkaaj. Al mando de esta expedición de "60 infantes y 300 indios amigos" se encontraba Gaspar Arias Dávila, según describieron Francisco de Fuentes y Guzmán y Domingo Juarros. El capitán español salió herido de la contienda al igual que varios de sus infantes, mientras que muchos de los indios aliados huyeron despavoridos ante la bravura de los uspantekos. A este primer fracaso le siguió una segunda derrota, la que poco tiempo después sufrió la segunda expedición al mando de Pedro Olmos. Fue en la tercera, un año más tarde, en diciembre de 1530, cuando cayeron derrotados los uspantekos ante las tropas dirigidas por Francisco Castellanos.

Conquistados los uspantekos se otorgó la primera encomienda, al español Diego de Rojas, y en 1549 el beneficiado con la encomienda fue Santos de Figueroa, que recibió mantas, chile, maíz, cera y trabajo personal en concepto de tributo. A estos beneficiados le siguió María Rodríguez Chinchilla, a quien le fue dado en encomienda el pueblo de Uspantán entre otros, entre finales del siglo XVI y principios de XVII. En 1560 se construyó la primera iglesia católica, por esa época Uspantán contaba con un número aproximado de 700 habitantes, sin embargo, un siglo después la cifra había bajado hasta los 298, resultado de la aplicación del corregimiento, que dio lugar a que muchos pobladores se alejaran a las tierras nororientales del municipio.

El 11 de octubre de 1825 la primera Asamblea Nacional Constituyente reconoció a Uspantán como municipio y el 12 de agosto de 1872 se creó el departamento de Quiché, en el que se incluyó a Uspantán. La historia contemporánea del municipio y de sus pobladores está marcada por dolorosos acontecimientos causantes de muerte y destrucción, como los terremotos que sacudieron la región en 1976 y 1985, en este último el seísmo destruyó casi el 90% de las viviendas de la cabecera municipal. En los últimos años los uspantekos han dejado de ser la etnia principal de la población, desplazados por los k'iche's y los ladinos.

El idioma uspanteko pertenece a la familia mayense y forma parte de la rama de lenguas quicheanas. Se habla en las poblaciones de Uspantán, Playa Grande Ixcán y Chicamán, en el departamento de El Quiché, en número aproximado a los 3000 hablantes.

La mayoría de los uspantekos viven en la pobreza, se dedican a labrar la tierra y a la artesanía en barro y madera. Son famosos por su belleza los tejidos de algodón que elaboran las mujeres uspantekas. También son reconocidos por su dedicación a la producción de cohetes y bombas voladoras.

Las creencias religiosas de los uspantekos son similares a los de la gran mayoría de pueblos indígenas guatemaltecos, sincretizadas entre el catolicismo y las prácticas de origen maya.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ulúas


El Ulúa o Taulepaulua era un pueblo indígena que habitó entre Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero es en este último país donde ha quedado más anclado el reducto de su memoria. Los conocimientos que dejaron referente a su cultura son los suficientes como para hacerse una idea del desarrollo cultural que alcanzó como pueblo y sus costumbres, que podemos encontrarlas en las de otros pueblos relacionados y emparentados culturalmente y en lugares donde habitaron y dejaron la huella de su paso en otros tiempos.

Linda A. Newson nos dice en su libro "El costo de la conquista": "El término Sumu era utilizado por los mosquitos para referirse a los grupos indígenas de la zonas montañosas del interior. Como será demostrado que los Mosquitos no emergieron como grupo lingüístico-cultural distinto sino hasta mediado del siglo XVII, no existen referencias documentales tempranas a los Sumus. Sin embargo, sí hay varias referencias a subgrupos Sumus, incluyendo los Tawahka y ulúas, algunos de los cuales vivían en Honduras. A principios del siglo XVII, los frayles Verdelete y Monteagudo encontraron "Lencas y Taguacas" en el valle de Olancho. Su ubicación en Honduras persistió hasta en el siglo XVIII pues, en 1.761, los misioneros se ocupaban en convertir a "payas, sules, taguacas y cumajas" en el valle de Agalta. Para entonces ya habían sido desplazados de la costa por los Mosquitos.

Los Ulúas era probablemente el subgrupo más extenso de los Sumus, extendiéndose hacia el oeste a Honduras y El Salvador. En el momento de la conquista española solamente quedaban remanentes en estas últimas áreas; el resto había sido desplazado por migraciones posteriores. A finales del siglo XVI, Fray Alonso Ponce observó que había Ulúas viviendo en los pueblos de Ola, Colama, Santiago Lamaciuy y Zacalí, en la jurisdicción de Choluteca. chapman señala que el uso extenso del término Ulúa en el norte del área Chibcha, sugiere que tenía un significado genérico en Chibcha, en cuyo caso no puede ser tomado como evidencia definitiva de la presencia indígenas Ulúas.

Los Sumus eran a menudo llamados "Caribes". Por ejemplo, en 1.672, mientras Fray Espino catequizaba entre los indígenas del valle de Olancho, notó que "tierra adentro" había unos "Caribes llamados taguacas". Sin embargo, está claro que el término "Caribe" no estaba restringido a los Sumus, sino que era aplicado a cualquier grupo indígena dentro del suboriente de Honduras y el oriente de Nicaragua".

Cuando se inició la Conquista, en El Salvador existía una importante área geográfica habitada por tribus ulúas donde habían fundado poblaciones como Jocoro, Comacarán y Uluazapa. Al norte tenían como vecinos a sus congéneres de Cacaopera y más tarde los de Lislique; al oriente los de Pasaquina; al sur los de Omonleo; hacia el suroeste los de Jucarán y en el sureste a los de Tzirama. En el idioma ulúa, Uluazapa significa "lugar pedregoso de los ulúas".

El pueblo de Uluazapa fue dado a los frailes seráficos de la guardianía de San Miguel el 15 de octubre de 1.577, para que se encargaran de convertir al cristianismo a sus habitantes. Según un documento franciscano que data de 1.689, San Pedro de Uluazapa tenía 156 indios de confesión. En 1.740 el número de indios tributarios era 30 y el total que habitaban Uluazapa rondaba los 150. En 1.770 eran 223 los indígenas que, distribuidos en 55 familias, habitaban en dicho lugar, como pueblo anejo de la parroquia de Ereguayquín.

Otra población salvadoreña donde podemos encontrar el rastro de su cultura extinta es Joya de Cerén, que en ulúa significa "huerta o muralla de cacaos". Un sitio arqueológico que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1.993. El lugar se revela como una comunidad indígena del siglo VII, Clásico Medio, que fue sepultada por las cenizas del volcán Loma Caldera, conservando hasta nuestros días no solo las estructuras habitacionales sino también otros restos tan importantes como flora y fauna. La aldea no era nueva, poseía agricultura, estratificación social y eran conocedores de sistemas constructivos; en el sitio se puede comprobar su forma de trabajar la tierra, de construir, la distribución de los espacios y en definitiva la forma de vivir de sus antiguos habitantes.

Los ulúas estaban emparentados lingüísticamente con el sumu, forman parte de la familia que Bárbara Grimes denominó como "misumalpa"(misquito, sumu, matagalpa).

lunes, 6 de diciembre de 2010

Tzotziles


Los tzotziles habitan en el centro y norte del estado de Chiapas, México, en una de las nueve regiones socioeconómicas del estado y su territorio comprende el 5%, 2.413 kilómetros cuadrados. El pueblo tzotzil y el tzeltal constituyen una sola área geográfica. Su ubicación se localiza especialmente en los municipios de Amatán, Huitiupán, Simojovel, Chalchihuitán, Pantelhó, Soyalhó, Bochil, Ch'enalho', San Andrés Larráinzar, Chamula, Zinacantán, Iztapa, Acala, Huixtán, San Lucas y San Cristóbal de las Casas. La amplia extensión geográfica que ocupa el grupo hace que no sea una etnia homogénea, se dividen en dos regiones: la de los Altos de Chiapas con clima frío y terreno montañoso y la región de la zona baja con clima tropical y geografía menos accidentada.

La historia del pueblo tzotzil está muy relacionada con la de los tzeltales, tanto en tiempo como en acontecimientos. Es difícil definir el tiempo de ocupación del territorio que habitan, por la falta de documentos y estelas que registren los periodos y hechos acaecidos en la zona ocupada. Apenas existen sitios arqueológicos y ciudades importantes identificadas, como Toniná o Copanaguastla, que puedan ayudar a poner en relieve parte de esa historia desconocida, especialmente en la época precolombina o prehispánica.

Sin embargo, lo que sí parece estar claro es que los dos grupos humanos provienen de Guatemala y que comparten territorio desde al menos el siglo I a.C. Según los historiadores, en la antigüedad existían tres grandes señoríos tzotziles en la región y combatían entre sí. El señorío de Zinacantán, el de Pontewits y el de Huitiupán. A la llegada de los conquistadores españoles, año de 1.524, el señor de la ciudad de Zinacantán, Cuzcácuatl, formó alianza con los extranjeros y esto les sirvió de ciertos privilegios respecto a los otros dos señoríos.

Después de superar las primeras dificultades presentadas por los indígenas, especialmente por parte de los chamulas, que fueron los que más se opusieron y resistencia presentaron, se estableció una encomienda a cargo de Diego Mazariegos, en 1.528, y en 1.531 la Corona Española decretó la formación de Ciudad Real, en la actualidad San Cristóbal de las Casas, en territorio ocupado por tzotziles, tzeltales, tojolabales y zoques.

Los frailes dominicos fueron los encargados de evangelizar al cristianismo a los tzotziles y cuando llegaron lo primero que hicieron fue comenzar a reunir a los indígenas, concentrar a los grupos que se encontraban dispersos en lugares que llamaron "Reducciones", con la intención de controlarlos mejor. En Chamula se establecieron tres de estos centros, aunque los diversos parajes continuaron funcionando con su organización subadministrativa.

Los chamulas y otros grupos tzotziles participaron en la revuelta de los años 1.712 a 1.715, y encabezaron la rebelión Cuzcat de 1.869-1.870, que promovía la devolución del poder a los indígenas. Durante el gobierno de Porfirio Díaz escasearon las tierras para el cultivo de su sustento y eso provocó que, con las promesa de conseguir tierra, los fueran reclutando por distintos bandos. Sin embargo, ninguna de las promesas fueron cumplidas en el Movimiento Revolucionario, fue durante el periodo de gobierno de Lázaro Cárdenas cuando aumentó el territorio de los indígenas.

El idioma tzotzil pertenece a la familia mayense, es hablada por más de 350.000 personas, es la segunda lengua más hablada y representa el 32% de hablantes de lenguas indígenas del estado de Chiapas. Los tzotziles se refieren a su lengua con el mismo nombre que lo hacen los tzeltales, Bats'i k'op, "palabra original", o jk'optik, "nuestra palabra".

El pueblo tzotzil es uno de los más reivindicativos de la sociedad mexicana. Han sido esclavos, trabajadores forzados, sin derechos sociales y sin posesiones. Las pocas tierras que consiguieron a base de revelarse las cultivan de manera colectiva o individual, especialmente maíz y frijoles, que no les produce lo suficiente para subsistir, es por eso que la emigración es un hecho generalizado.

Sus creencias religiosas se basan en el catolicismo sincretizado con otras prehispánicas; también existen grupos evangelistas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Tzeltales


Los tzeltales son el grupo étnico de mayor número de habitantes en el estado de Chiapas, México, perteneciente a la gran cultura maya. Su ubicación geográfica se encuentra situada en el norte y suroeste de la ciudad de San Cristóbal de las Casas. Principalmente se localizan en los municipios de Yajalón, Chilón, Bachajón, Pantelho, Ocosingo, Altamirano, Cancuc, Tenejapa, Oxchuk, Huixtán, Amatenango y Teopisca.

La primera expedición de los conquistadores españoles que llegó a los Altos de Chiapas lo hizo en 1.527, para ese entonces el número de indígenas que habitaban la región rondaba los 200.000. Después de vencer a los chiapas lograron someter a los cacicazgos tzotzil-tzeltales y un año más tarde Diego de Mazariegos estableció la colonización definitiva en los territorios que habían formado los extensos cacicazgos, el mismo año en el que se fundó Ciudad Real, hoy llamada San Cristóbal de las Casas, que se creó con la intención de convertirse en el centro político-religioso de la región. Sin embargo, el tiempo de mayor violencia en la conquista de los Altos se dió cuatro años antes, desde 1.524 a 1.525, concluyendo con la toma del pueblo de Chamula por el capitán Luis Marín.

Según Wasserstrom, "para los indios de Chiapas la Conquista trajo consigo no sólo la doble aflicción de la encomienda y el repartimiento, sino que también significó el fin de su autoridad tradicional". A partir de la consolidación del dominio español comienza a imponerse la fe católica, obligando a los indios a abandonar sus refugios fortificados situados en peñones y cerros, y a trasladarse a lugares más accesibles con la intención de controlarlos mejor.

1.545 fue un año muy significativo para la historia en esta región de México, en esa fecha llegó a la zona fray Bartolomé de las Casas acompañado de 22 dominicos, dispuestos a reevangelizar a los nativos, exasperados tras 20 años de sometimiento y explotación inhumana por parte de los colonizadores. Según De Vos, fray Bartolomé de las Casas inició al mismo tiempo una difícil y ardua misión antiesclavista que le acarreó el odio de los colonos españoles.

Al poco tiempo de instalarse los dominicos construyeron el convento y templo de San Cristóbal, gracias a la producción de una gran hacienda y a la mano de obra de los indígenas, que poco a poco llegaban de las montañas para servirles e instalarse frente al convento las familias enteras, en el barrio de El Cerrillo. Con la llegada de los dominicos se comienzan a dar dos modelos diferentes de economía colonial de haciendas, por un lado la de pequeños y grandes propietarios de fincas y por el otro el de los religiosos con su distinta concepción. Al imponerse el modelo de economía y sociedad colonial los tzeltales de las tierras altas comienzan a establecerse en caseríos dispersos dentro de municipios cabecera, centros administrativos y ceremoniales.

Los principales pueblos fueron dados en encomienda a los conquistadores en el nuevo sistema colonial y a mediados del siglo XVI se extendió en los Altos la política de Francisco Marroquín, primer obispo de la diócesis de Guatemala, que impulsó la Congregación, consistente en el deseo de la Corona de controlar a los indígenas obligándoles a habitar en lugares construidos según el modelo español, en pueblos asentados alrededor de una iglesia. No fue fácil conseguirlo para las nuevas autoridades, que para convencerles de los beneficios que les traería fue necesario ofrecerles a los señores de los linajes relevarlos de sus obligaciones tributarias por el tiempo que durara la reorganización.

Dicha tarea se inició a mediados del siglo XVI y encabezada por los dominicos fray Juan de la Torre y fray Juan de Cárdenas. Ni que decir tiene que la reducción se llevó a cabo en contra de la voluntad de los nativos. En una carta que fue enviada al emperador, el 6 de diciembre de 1.555, fray Juan de la Torre y fray Juan de Cárdenas escriben: "No hay quien quiera dejar la casilla que su padre le dejó, ni salirse de una pestilencial barranca, o de entre riscos inaccesibles, porque, o ahí tienen los huesos de sus abuelos o lo que es peor, tienen en los cementerios de sus casillas sus penates (estatuas de divinidades protectoras del hogar) que llaman corazón de las casas". Poco a poco la Corona comenzó a limitar las encomiendas y las reducciones fueron dotadas de tierras y se les permitió promover acciones de justicia y elegir a sus autoridades.

En 1.712 encabezaron los tzeltales la primera rebelión indígena contra el orden colonial, motivada por el hambre, la miseria y las epidemias que sufrieron. La región sublevada se extendía al norte y noroeste de Ciudad Real, comenzando en las cercanías de la ciudad y contagiando de rebeldía a la región alta, montañosa y selvática. El levantamiento se originó en Cancuc, que fue borrado del mapa de municipios hasta bien entrado el siglo XX. Fue el movimiento más violento y el único con características de verdadera sublevación de indios en el periodo colonial centroamericano.

Los tzeltales se autodenominan Winik Atel, "hombres trabajadores" y hablan el idioma tzeltal o bats'il k'op, "palabra original", además del español. El tzeltal pertenece a la familia mayense.

La agricultura es la principal actividad económica de este grupo étnico, a pesar de las dificultades que supone el medio, con pendientes muy inclinadas, alto grado de erosión y suelos pobres. Los cultivos principales en las tierras altas son el maíz, el frijol y algunas hortalizas y frutales, mientras que en la parte septentrional es el café el principal producto agrícola. Las limitaciones para el desarrollo de la agricultura han obligado a los indígenas a emigrar en busca de trabajo.

Sus viviendas tradicionales son de un solo cuarto de planta cuadrada, con una sola puerta y sin ventanas. Las paredes se construyen de lodo endurecido con armazón de otate o bajareque, los techos son altos de palma, zacate o tablas de madera, a cuatro aguas y terminado con un remate abierto por donde sale el humo del fogón. El suelo es de tierra apisonada. Suelen tener un altar doméstico, siempre precedido por una cruz.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Triquis


La localización geográfica del territorio triqui se ubica en el estado de Oaxaca, México. En su parte noroeste, cercano al vecino estado de Guerrero y enclavado en la Mixteca oaxaqueña. Sus principales Xuman'han, "comunidades", son San Juan Copala, en la zona baja, y San Martín Itunyoso, San José Xochitlán, San Andrés Chicahuaxtla y Santo Domingo del Estado en la zona alta.

Existen diferentes versiones respecto a la procedencia de la palabra que denomina a esta etnia indígena. Mientras que unos, como José Antonio Gay en su "Historia de Oaxaca", 1.881, asegura que se les denominó de esta manera por la repetición constante de consonantes, otros estiman que se trata de una corrupción o deformación lingüística de dri, "padre", y qui, "montaña", que quiere decir "Padre Superior". Pero ajenos a cualquiera de estas maneras de llamarlos, los triquis se autodenominan Síj chianj en Copala y Si xianjhan en Chicahuaxtla y Santo Domingo del Estado.

Desde al menos 4.000 años atrás ha estado poblado el territorio que hoy ocupan los triquis. Se estima que lo primeros pobladores fueron el llamado grupo protomixteco, del que con el tiempo derivaron los mixtecos, los amuzgos, los cuizatecos y los propios triquis, la prueba evidente es la lengua que los relaciona entre sí, que los emparentan íntimamente. La tradición oral triqui asegura que llegaron del oriente, por donde sale el sol, y que tuvieron que emigrar por la enemistad con sus vecinos que mostraron hostilidad hacia ellos. Cuentan los más viejos que se establecieron en primer término en un lugar que actualmente se conoce por La Carbonera, al norte de la ciudad de Oaxaca.

Sin embargo, no parece que acertaran con el sitio donde asentarse, pues también en la nueva ubicación escogida encontraron hostilidad, en esta ocasión por parte de los zapotecas, que vivían en la región y no los aceptaron de buena gana como vecinos, tanto fue así que no dieron tregua hasta que los expulsaron haciéndole la guerra. De nuevo la emigración y nuevamente poco acertados en la elección del sitio donde echar raíces, esta vez fue en San Andrés Muxiño, al sudeste de Nochitlán, y los mixtecos los que le presentaron batalla hasta echarlos del nuevo asentamiento cuando corría el siglo XIII. De San Andrés Muxiño peregrinaron hasta el hoy conocido Llano de San Vicente, y aunque en este sitio no fue la hostilidad de ningún otro grupo indígena, sí hallaron otro tipo de enemigo, el paludismo, sucumbiendo ante la enfermedad que mermó drásticamente al grupo. Este nuevo y definitivo contratiempo les separó en dos grupos, los que decidieron instalarse en las serranías de Chicahuaxtla y los que prefirieron hacerlo en la zona baja de Copala y San Martín Itunyoso, donde viven actualmente.

El idioma triqui, al igual que el mixteco, cuicateco y amuzgo, pertenecen a la familia mixteca, del tronco macro-otomangue. Swadesh los situó en la familia mixteca del tronco "Savisa" del grupo otomangue, junto a las familias mazateco-popoluca, mixteca y zapoteca. La mayoría de los hombres hablan también el español, al igual que los niños que estudiaron primaria, en cambio las mujeres de mayor edad son monolingües. El mixteco es un idioma que también hablan los triquis, en la época colonial era la lengua con la que se comunicaban con los misioneros españoles. Se calculan en 15.000, aproximadamente, los hablantes del idioma triqui en el estado de Oaxaca.

Los triquis son mayoritariamente agricultores, cultivan maíz, frijoles de enredadera y calabaza, entre otros; la comunidad de Copala practica la Naa nugua'a, "milpa de compañía", una manera de cosechar la tierra en comunidad, en la que participan entre 20 y 30 familias, una tradición que mantiene la unidad dentro de la etnia. A finales del siglo XIX se destinó al comercio el cultivo del café, la caña de azúcar y el plátano.

Las mujeres triquis son buenas artesanas en la elaboración textil en general, prueba de ello son los huipiles, símbolo de la etnia, que bordan con diseños coloridos y rojo, llamados chavi o xawihi, que significa "mariposa".

La religión que profesan es el catolicismo, desde que fueron evangelizados por los frailes dominicos. Sin embargo, no han abandonado definitivamente sus creencias prehispánicas dirigidas a la adoración de la naturaleza. Sincretizan la religión católica con sus prácticas animistas tradicionales.