jueves, 26 de agosto de 2010

Tebacas


En las faldas de la Sierra Madre Occidental y a las riberas del Río Humaya se asentaba la nación Tebaca, ocupando parte de los municipios hoy conocidos como Culiacán, Badiraguato y Mocorito. Esta nación se componía de un conglomerado de pueblos indígenas, descendientes de los cahítas, que culturalmente fueron influenciados por las invasiones, primero de los tarascos o purépechas y posteriormente por las peregrinaciones de los nahuas o mexicanos. Dos de estos pueblos tebacas fueron los indios de capirato y los de comanito. La forma tradicional de estos pueblos sufrió un traumático revés cuando Nuño Beltrán de Guzmán apareció por sus territorios en 1531, al mando de un ejército compuesto en su mayoría por indígenas de otros lugares, según algunos historiadores estiman que pudieran haber sido tlaxcaltecas.

Los tebacas fueron conquistados y a renglón seguido pasaron a formar parte del sistema de encomiendas, que consistía en encomendar un número determinado de indígenas a un español para que percibiera de ellos un tributo y la prestación de limitados servicios personales. A finales del siglo XVI los tebacas ya estaban sometidos físicamente al nuevo sistema, pero no así en sus creencias religiosas. Sin embargo, esto no supuso un problema insalvable por parte de los conquistadores para acabar con cualquier resquicio de la cultura autóctona en detrimento de la recién llegada, los misioneros católicos hicieron pronto su aparición por las tierras conquistadas dando comienzo así la labor evangelizadora.

Pero no fue tan fácil como a priori podrían haber supuesto, la resistencia indígena al nuevo mandato foráneo se hizo patente y, ante tal persistencia, el gobernador de Nueva Vizcaya, previo acuerdo con el virrey Don Luis de Velasco y el superior provincial de la Compañía de Jesús, dispuso en el año 1591 comisionar a los padres jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pérez para evangelizar la región de Sinaloa. Tres años más tarde, los jesuitas misioneros Hernando de Santarén y Pedro Méndez llegaron al pueblo Capirato procedentes de Culiacán. El destino de estos dos jesuitas era la Villa de Sinaloa, donde supuestamente les esperaba el padre Tapia, con quien pretendían reunirse en las misiones fundadas por éste último. Pero no fue así, el 13 de julio, día de la llegada, al pasar por la propiedad del Capitán Gaspar Osorio, se enteraron de que el padre Tapia había sido asesinado por los indígenas.

Al principio del siglo XVII, los tebacas también habían sido conquistados religiosamente. Don Lázaro de Arregui nos dice al respecto: "Todos tendrán 256 tributarios y más de 400 indios, que no tributan por ser nuevos, serranos y apartados de la comunicación de los españoles - que más de 200 fue yo padrino en el año 1607 que los bautizó el padre Florián de Ayerve de la Compañía de Jesús, fundador de la misión de Atotonilco - y toda esta gente es menos ladina que la atrás nombrada".

A mediados de este mismo siglo, en la jurisdicción de Capirato, perteneciente a la provincia de Culiacán, y en una superficie de aproximadamente 3352 kilómetros cuadrados, existía una densidad poblacional de 15 a 20 habitantes por kilómetro cuadrado. Entonces comienzan a formarse los primeros núcleos poblacionales en forma de ranchos, entre los que destacan El Platanar, Moholo Viejo, La Calera, La Majada, Palos Blancos y Las Cabezas. Respecto al control de los españoles sobre los indígenas nos dice Don Pablo Lizárraga: "San Juan de Capirato, que así lo nombran los manuscritos coloniales y hablan tanto de sus cerros volcánicos y de los ranchos de su alrededor, fue considerado como tantos otros como Pueblos de Indios y aun cuando en él vivían blancos, la autoridades que nombraban alcalde, siempre era un indio según se acostumbró en todo el Estado y en los pueblos grandes con blancos e indios, había dos alcaldes, el hispano y el indígena, caso Mocorito, y en aquellos de fundación puramente español como Culiacán, San Sebastián... el alcalde era un español...".

Los componentes de este extinto grupo indígena eran buenos cazadores, era su fuente de alimentación principal junto a la pesca en el río Humaya. De igual modo, la recolección de frutos silvestres y la agricultura tenían su protagonismo; cultivaban en las vegas de los cauces maíz, frijol y calabaza, que comerciaban con sus vecinos los tahues, menos belicosos que los demás pueblos costeros.
Los antiguos historiadores lingüísticos relacionaban a este grupo con los acaxees, sabaibos y xiximes. Ya que se cree que los tebacas y los sabaibos tenían dialectos parecidos.

jueves, 19 de agosto de 2010

Tahues


Los tahues eran un grupo indígena que habitaba en territorio del actual Estado de Sinaloa, México, entre los ríos Piaxtla y Mocorito, en lo que hoy es el municipio de Culiacán. Formaron pueblos como Colombo, Olagueruto, Tecurimeto, Yevabito, Navolato, Comoloto, Otameto y Altamura, entre otros. Vivían agrupados en aldeas cercanas a sus campos de cultivo y se cree muy probable que tuvieran una cierta organización interna. Algunos testimonios de los conquistadores españoles dejan evidencias de que existían pueblos divididos por barrios.

Culiacán era el principal de los poblados tahues, ubicado al poniente de donde se encuentra la actual capital del Estado de Sinaloa. Al contrario que en otros territorios de México, como en el altiplano de la zona central, los habitantes indígenas de este estado no construyeron grandes ciudades, estaban sujetos a las condiciones ecológicas que existían. Sus viviendas eran endebles y adaptadas a su medio, conocedores de las grandes crecidas de los ríos, por lo que podían cambiar de lugar según se presentaran las condiciones naturales. En el Estado de Sinaloa habitaron diversas tribus o grupos indígenas, entre las que destacan, además de los tahues, cahitas, pacaxes, acaxees, xiximes y totomares. Con estos últimos compartían una cierta relación cultural, fruto de la influencia entre vecinos, aunque los tahues los superaron en algunos aspectos.

Su organización política y social los situaba en distintos estratos. En Culiacán se sabe que existía un cacicazgo hereditario; su dominio se extendía sobre un gran número de aldeas y concentraba el poder político y económico. Así mismo tuvieron gobernantes que fueron caudillos militares, sin embargo, al igual que sus vecinos los totomares, sólo practicaban la guerra defensivamente, pues eran gente pacífica. El arco, la flecha con punta endurecida al fuego, el dardo arrojadizo con punta de obsidiana, la macana con navajas de obsidiana y el escudo de piel de lagarto eran sus armas de batalla.

No se conoce mucho sobre los rasgos culturales de este extinto grupo étnico, aunque se sabe que practicaban el juego de pelota, algo común en todos los pueblos mesoamericanos. Eran agricultores principalmente y entre sus cultivos estaban el maíz, frijol, calabaza, chile, algodón, guayaba y ciruela. También eran recolectores de frutos silvestres como la tuna, pitahaya y péchita o semilla de mezquite. Practicaban la pesca y obtenían gran variedad de pescados y mariscos de los ríos y la costa, que constituían una fuente importante en su alimentación. Del mismo modo, recolectaban sal de los depósitos naturales que se formaban en el litoral.

Hilaban y tejían el algodón con el que elaboraban mantas y otras prendas de vestir, estampados de vivos colores que teñían con plantas silvestres, como el índigo, abundante en la región. Su destreza en la cerámica los caracterizó como grandes alfareros de piezas domésticas bellamente decoradas y de gran resistencia al uso. En sus festividades tomaban unas bebidas que fabricaban mediante la fermentación de la tuna, la pitahaya y la ciruela, las que consumían generosamente en las celebraciones.

domingo, 8 de agosto de 2010

Tacuates


El grupo étnico tacuate se localiza en la región de la Mixteca de la Costa, concretamente en los municipios oaxaqueños de Santiago Ixtayutla y Santa María Zacatepec, especialmente en éste último, que colinda al norte y al este con el distrito de Putla, al sur con el distrito de San Pedro Amuzgos y al oeste con el estado de Guerrero. Este grupo de indígenas de origen mixteco, como ellos se identifican, aún conserva muchas de sus tradiciones ancestrales, entre ellas su idioma, el Tecuate, variante del idioma mixteco. La palabra que los identifica, Tacuate, proviene del vocablo náuatl Tlacoatl: tla es igual a tierra y coatl a serpiente, culebra. Se dice que "los de razón" o mestizos como no podían pronunciarlo comenzaron a llamarlos tacuates.

La historia de este pueblo, según la antropóloga María del Carmen Castillo Cisneros, cuenta que en el año 700 de nuestra era dos reinos intentaron dominar la Mixteca: Tilatongo en la Mixteca Alta y Tututepec la Mixteca de la Costa. Sin embargo, fue a partir del año 1000 cuando el señorío de Tututepec remonta sus orígenes, a raíz del gobierno de 8 Venado "Garra de Tigre". Durante el tiempo que duró en el poder este gobernante originario de Tilantongo, 1063 a 1115, se unificó la región mixteca a través de alianzas matrimoniales, extendiéndose hasta el reino de Tututepec en la costa de Oaxaca. A 8 Venado "Garra de Tigre" le sucedió en el trono 4 Viento "Serpiente de Fuego", quien se había casado con una hija suya. El Hijo del matrimonio, 11 Tigre "Tláloc Muro de Fuego" fue su sucesor, pero antes de sucederle, su padre, y según El Lienzo de Zacatepec, en el año 1120 lo envió en una expedición que se convirtió en una peregrinación religiosa. De esta expedición que realizó, acompañado de sus dioses protectores, nació la dinastía zacatepeana, cuando fue reconocido por los nobles de la región.

11 Tigre continuó su viaje para reconocer y deslindar los terrenos que pertenecerían al reino de Zacatepec. Pero fue su hijo, 7 Lagarto "Tláloc Sol" el que fundo Yucasututa y Zacatepec, el día 9 Movimiento de 1188, aunque quien realmente eligió el lugar para fundarlo fue 11 Tigre, a 15 millas al suroeste del pueblo actual, entre los ríos Atoyaquillo y Reforma, cerca del Cerro de la Campana. El Impero prehispánico de Tututepec se extendió desde la actual frontera de Oaxaca-Guerrero hasta el área entre Huamelula y el Istmo de Tehuantepec en el Océano Pacífico y 80 kilómetros hacia el norte. Sobre el cacicazgo de Tututepec se estima que se mantuvo políticamente independiente del expansionismo del centro de México y que continuó así hasta la llegada de los españoles.

La organización geográfica que impusieron los conquistadores en la llamada Nueva España dejó al pueblo de Zacatepec en manos del corregidor de Tututepec, sin embargo, en 1534 éste renunció y quedó un corregidor para Cuahuitlan y, en 1544, otro para Xicayán donde se supondría que acomodarían a Zacatepec como tributario. Se sabe que Zacatepec pasó a formar parte de la jurisdicción de Justlahuaca y que en 1580 el corregidor Andrés Aznar de Cózar mandó a España una relación de los pueblos que eran de indios, en la cual Zacatepec aparecía reflejado.

En 1582 quedó abolida la jurisdicción de Cuahuitlan y en adelante fue el corregidor de Xicayán el administrador de esta región como de las cabeceras vecinas. En el siglo XVII, dicho corregidor, trasladó su residencia a Xamiltepec, adquirió el dominio de Zacatepec y se amplió en la región de la costa. Hasta mediados de este mismo siglo, el pueblo tacuate mantuvo su singular identidad política, lo que ahora da origen a una ideología étnica distintiva. Con esta base, a los tacuates, se les puede considerar un grupo étnico organizacional, en términos de Barth, diferente del grupo etnolingüístico mixteco, a pesar de su participación en la tradición lingüística y cultural mixteca.

En esta área donde se localizan al pueblo tacuate, los misioneros dominicos comenzaron la evangelización en 1529 y a partir de 1536 es cuando se establecen los primeros corregimientos y encomiendas. Comenzó la ocupación de tierras y los indígenas entraron en contacto con una cultura diferente que originó un proceso de cambios y con ellos la destrucción de sus estructuras sociales y religiosas. Aparecieron las nuevas enfermedades, epidemias, guerras... y con todo ello comenzó a menguar la población indígena drásticamente, hasta un 50% o 60% aproximadamente. Mas tarde llegaron otros problemas para la región, que dieron paso a participar en la Guerra de la Independencia, en la Reforma, en la Intervención Francesa y, de una manera importante, en la Revolución, del lado de los Agraristas en 1910.

La economía de este grupo étnico se basa en la agricultura de subsistencia. Sus cultivos son de maíz, frijol, chile, sandia, melón, pepino, jamaica, cacahuate, jitomate, calabaza y frutales como mangos, mamey, aguacate, anona, chirimoyas, guayabas, limón, coco y la palma para tejer petates; también se cultiva forraje para el ganado. La ganadería que se practica es para el autoconsumo y exportación al interior del país, principalmente ganado vacuno, aunque también se cría el caprino y avícola, que se suelen vender en el mercado local. De igual modo la artesanía tiene su importancia, en la elaboración de textiles de algodón huipiles, rebozos y mantelerías.

Aunque los tacuates son mayoritariamente católicos, también mantienen, conservan y practican sus costumbres ancestrales. Mantienen vivo el concepto de hombre sabio, "Raja a tatan" o Nagual, un personaje que más que curandero ejerce de guía espiritual. Como para muchos de los pueblos antiguos de Oaxaca, los hongos alucinógenos son un vehículo milenario de contacto con otros mundos y estado de sus antepasados en sus creencias místicas.